Me invade una fortísima y casi incontrolable sensación. Respiro fuerte. Poco a poco.
Control ¿Quién inventó esa palabra? ¿Qué significado tiene en la RAE? ¡Qué ilusa! Sí, y ordinaria ¡Puta ilusa! ¿Cómo me pude creer que existe el control? El auto control ¿Cómo domino mis instintos? Sí, doctor, soy presa de una tentación.
Miré al cielo, él me hablaba. Yo escuchaba y preguntaba. Mejor, mucho mejor. ¡Sabéis! El cielo es grande ¡Inmenso!. La nube, ahí parada, me dijo que ella está; no porque sabe a dónde va, sino porque sabe quién es. Entonces ahí lo comprendí todo. Ella, que más humilde es, se deja llevar; ahí donde las arbitrarias células se esparcen. Me dijo que nunca se pregunta cuál es la siguiente parada, porque sino sabe que dejará de volar. ¡Qué grande eres! Te admiro, en serio, ante ti me inclino.
Creo haber aprendido mucho, y doctor, usted sabe poco.
No volveré a dejarme contaminar por ningún deseo de mi corazón, ese ansioso y egoísta amor. Más bien entrenaré para, no ya buscar el control, sino, y qué grande sería, saber quién soy.
Otra vez nube, que grande eres. Inmensa. Nunca olvidaré reflexionar y flexionar mi cuello. Gracias.
viernes, 28 de mayo de 2010
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