lunes, 12 de julio de 2010

Para el amigo Watson

Y el mundo me enseña a amar. Todos ríen si el sol cae. Del pétalo la amapola. Y de la amapola la flor. Gritamos de alegría. Caracol en la aceras. Húmedo paisaje ¿A dónde te diriges criatura? ¿Aún no conoces la virtud, del día y la luz?
-¿Qué pasa amigo Watson?
- Pues que va a pasar... que me estoy muriendo.
-¡Ah! Pero eso le pasa a cualquiera.
Si,si, mi fiel estercolero. No me preocupa en verdad la muerte. Ya que ninguna enfermedad me asecha, ni a mí, ni a mis contendientes. Pero ahora, en verdad os digo, que no puedo evitar interesarme por las paradojas que ella entraña.
Desde el nacer, luché. Quise abrirme paso allá, a lo desconocido. No me bastaba con el alimento ingerido desde el umbral donde me postraba. Cada vez iba poseyendo más consciencia. Más grande y fuerte. Casi dominaba mis articulaciones. Es la hora. Es la hora. Es la hora. Oía a alguien gritar. Más mi lucha era horrible, al ver la dificultad acarreada. ¡Qué calle esa mujer! ¡Que se acabe este momento! Si caracol, que en la acera te apareces. Me fue difícil. Tanto como tu avanzar, lánguido y sudoroso. Tanto como el aliento de una enamorada. Acelerado y entrecortado. Distorsionado y grisáceo.
Y no amigo Watson, eso no le pasa a cualquiera.

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