lunes, 27 de diciembre de 2010

Negro hollín

Dicen que es un día de los que mejor no abrir la ventana. Dicen que son de esos días donde el alba yace cansada. Yo no lo creo.
Latidos. Y latidos. Todo cambia. ¿La sientes? Crece. Y crece, se agita, se vuelve toda loca. Ella. Embravecida ola de la madrugada. Ella. Que por su existencia no temo a la muerte. Ella. Vitalidad de mis días. Compañera. Ella. La que lo puede y lo sucede. La que lo deplora y vilmente arranca la ilusión. De quienes la buscamos. Como a un pollo que se le arranca las plumas. Vísceras. Negándole expandir sus alas. Negándole la vida. Ella. Sólo ella. Ella.
Motivo. Comprehensión de la existencia. Ella. ¿La sientes? Como crece, se agita, se vuelve toda loca. Me debilita. A veces, la quiero lejos, me estremece y se empapa mi cara. Escrutando mis entrañas. ¡Cuál bálsamo de dolor para aclarar mis miedos! Miedos. Altos. Funestos. Como en esa tormenta en la que te preguntas ¿Qué es eso que el viento revolotea? Y es tan fuerte la presión que ahogado el pensamiento acaece en un charco. Y fría. Fría y absorta. Otra vez la quiero. A ella. Madre. ¿Cuál fiera es la que asecha mis días? ¿Cuál vicisitud me transforma en un negro hollín? ¿Dime madre el motivo de la existencia?. ¿No es acaso la inspiración?
Dicen que es un día de los que mejor no abrir la ventana. Dicen que son de esos días donde el alba yace cansada. Yo no lo creo.

O-O

¿Qué es un palíndromo al revés? La ruta natural

Sagrada Diagonal

Al sentir el agridulce olor invadir la sala. Mi culo dijo O ¿Lo oís? Dice O
Sintiendo el estallido de una bomba que explota: Silencio ¿Lo oís? Dice S
Una sobrecarga acoge el evento y lo derriba por completo en el: Tac- Tacto
Lento. Clandestino dolor. Pero el padre gritó I ¿Y no lo oís? Dice I
Tras chingarme la espalda gimió de placer: A ¿Y no lo oís? Dice A

Nuvole Bianche

Pálida. Pálida y seca. Gota que como rastro queda en la comisura
Pálida. Pálida y seca. Vellos que no responden al rugir del viento
Mortuoria. Mortuoria pieza. Que acaece en la invernal mañana
Sola. Sola y quieta. Qué despertar tan trágico sufre mi alma

Pájaro de mal agüero

FRACASO. Así comenzó el año. Ni caso. Maldigo el invento del trabajo
Ya ni existen ganas, peor aún, no hay tiempo. Ni regodeos. Donde agotar, agotar
Horas que llenan la sala, de pesares recuerdos, no veo
Asfixia, medir el aire. Ocaso. Fracaso. Tanto. Para nada. La nada se hace nata
Nata estalla en la almohada. La almohada se tiñe de alegorías, que sólo encuentra
Pesadillas. Nata, como pudiste estallarte en mi cara. Tan rala, mala, rara, cansada
¡Qué se yo! Dime ahora cómo cambiar el sabor de a quien robada el alma no encuentra color
Acaso, no existe otra palabra que defina mejor este estado. De fracaso

Buscando nuevas ciudades

La paga. La cara. Llegaron y dijeron los notas que no era suya, y es verdad, no era suya. Dejaron el bote y se mandaron a mudar. Y claro, cuando se dieron cuenta de todo. La chica quería la paga. Pero cuando se dieron cuenta que era ciento y pico euros. Lo mandan a tomar por culo. ¿Eh?
No, no, 6. No, no. Agüita. Además, yo he estado 7 horas ahí. Es que por lo visto tienen por norma no dar de comer... y eso no está bien. ¡Eh! 7 horas. Yo me voy a levantar mañana a las 6 te lo digo ya. Si. Yo no me voy a levantar. Me voy a levantar a despertarlos.
Que no me digan. ¿Quién? No lo creo. No, estoy en una terminal, la guagua aún no ha llegado. Llega a las y media. Tardará media hora en llegar allí. Me deja como 4 calles más abajo. Tiene cojones, porque vamos, con la pateada que me he mandado hoy. Cuando los otros estaban dentro, yo cogía trenes, cogía comida, cogía bebida. ¡Qué va! Espera un momento. ¿Es la 35 ó la 34?

F C Dm F C Dm

Cantaba en el sueño de perder a quien lograba pasear en sus entrañas de mujer
Cantaba porque bebiendo ron difuminaba el color del más fuerte dolor
Cantaba porque no quedaban rayos ¡ya! En donde hallar cobijo y calor

Cantaba en la agonía de la decepción, ¿por qué no supe pintar el amor?
Cantaba porque lograba sumergir su energía, cual cableado de inertes fantasías
Cantaba, y así la escuchaban
tierna y alejada... templada luna
tierna y alejada... cuna muda

En el susurro del bienvenido amanecer ¡cantaba!
Y mirando al cielo empapada la cara ¡cantaba!
Y sintiendo que le arrancaron el alma ¡cantaba!
Porque creía en su canto, guardaba esperanza
Porque, al fin y al cabo, era lo único que le quedaba

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